La boda de Alejandra y Adrián, A&A, como les llaman sus amigos, fue todo un reto para nosotras, llegaron a nuestro estudio hace unos meses llenos de ilusión contándonos que su boda iba a ser algo peculiar, este risas y miradas cómplices nos contaron que se casarían en El Teide y que su boda sería inspirada en Juego de Tronos, los aplausos y los gritos de alegría nos salieron al instante, y es que somos súper fans.

Ellos querían una boda bonita, romántica, que no fueran una fiesta temática, pero que tuviera guiños y detalles especiales para ellos, y nos pusimos a trabajar para que pudieran tener la boda de sus sueños. Empezamos por las invitaciones:

 

 

Tras meses de trabajo, entre reinos, huevos de dragones y fuego valyrio, llegó el gran día. ¡WEDDING IS HERE!

Desde muy pronto empezamos todos con los preparativos, nosotras a dejando como lo habíamos planificado durante los menes anteriores y Alejandra y Adrián poniéndose bien guapos para el día más feliz de sus vidas.

A la llegada a la boda, los invitados eran recibidos por Adrián que junto a sus padres les esperaban en este bonito rincón de bienvenida, diez fotos de cada uno de los años que A&A llevan juntos les contaban en un vistazo esta bonita historia de amor.

Mientras nosotras ultimábamos los últimos detalles para el momento más especial de la tarde, la ceremonia.

Adrián entró junto a su madre obviamente con la banda sonora de Juego de Tronos, cuando llegó Alejandra el silencio se adueñó del momento, estaba preciosa.  El ambiente estaba cargado de amor, risas y alguna que otra lágrima de felicidad. Eligieron para sellar su unión la ceremonia de las arenas y todos los detalles que habíamos preparado para ellos hicieron que la ceremonia fuera inolvidable.

  

  

 

Con A&A ya casados, sus familias y amigos radiantes de felicidad y Dulce Compañía por medio solo podía pasar una cosa…. LA FIESTA estaba asegurada.

 

 

  

Alejandra y Adrián estaban muy preocupados lo pasaran genial y la verdad es que no faltaba detalle, como esta bonita mesa dulce y salada

En el exterior una coqueta zona chill out, perfecta para hablar tranquilamente y disfrutar de una noche espectacular en un entorno alucinante fue el gran acierto de la noche.

Nuestro fotomatón fue sin duda, el rey de la noche y es que allí donde da triunfa.

Era la segunda vez que teníamos la suerte de organizar una boda en el Parador de las Cañadas del Teide y hemos que decir que nos encanta.