En Dulce Compañía nos encanta poner entusiasmo, ganas y mucho cariño en cada diseño y evento que realizamos. Pero nada de esto sería posible sin la colaboración de todo nuestro equipo trabajando junto por la misma meta.

Por este motivo, esta semana hablamos de la importancia de la figura de las damas de honor en una boda y las ventajas que pueden aportar tenerlas en todo el proceso de organización.

Aunque parece que se trata de una tradición muy americana, las damas de honor tuvieron su origen en Europa. Antiguamente, en la Edad Media, eran conocidas como “damitas de honor” debido a que se trataban de niñas menores de doce años pertenecientes a la familia de la novia, que le abrían el camino hacia el altar el día de su boda.

Por este motivo, en países como España, que son mayoritariamente católicos, se siguen utilizando las figuras de niños, los cuales son conocidos como “pajes”.

En la actualidad, la novia escoge entre personas especiales para ella, quiénes la acompañarán y apoyarán tanto en el proceso de planificación de la boda, como en el día de la celebración. Así, las damas de honor pueden integrarse como un equipo de mujeres que ayuda a la novia en todo lo que sea necesario para hacer del día de su boda, el mejor día de su vida.

A continuación te dejamos un vídeo en el que te contamos por qué las damas de honor en tu boda es una buena idea.

¿Te atreves a incluirlas en tu boda?